Wine Lovers

La importancia de la CRIANZA en el vino

“El vino es una cosa seria, es un pasatiempo. Sus hijos son importantes, el vino es para divertirse”. Chapoutier.

Tras la fermentación, el vino  (no todos tienen la estructura para ello), es sometido a la crianza, cada elaborador opta por unas recipientes y tiempos diferentes dependiendo del estilo de vino que quiera obtener, de la variedad con la que trabaja, etc.

Digamos que el método más conocido y utilizado es el de las barricas de roble, bien sea americano o francés (también hay húngaro, español, de castaño), de 225 l, los hay de más tamaños, 300, 500…a mayor tamaño menor será la influencia de los aromas del roble en el vino y de cesión de taninos, porque de las barricas también se extraen este tipo de compuestos que aumentan la estructura (cuerpo del vino).

Roble americano: cede aromas de vainilla y coco principalmente al vino, son más económicas. La porosidad es mayor, por ello también evolucionan más rápidos en estas barricas.

Roble francés: permite una crianza más sutil, el tamaño del poro es más pequeño, aromas espaciados, clavo principalmente.

Además de estos aromas, también se ceden otros debido al proceso de tostado de las duelas que forman las barricas, ya que es necesario para moldearlas, aromas de pan tostado, toffe, cacao, especias dulces se van integrando en el vino, dependiendo del grado de tostado tendrán aromas más intensos o menos.

Los taninos y aromas que ceden las barricas al vino van disminuyendo con los usos, y a partir del cuarto año ya casi no cederá estos aromas ni taninos al vino.

Durante la crianza el oxígeno penetra por los microporos, y el vino va evolucionando y ganando en complejidad aromática, además el color también va cambiando, tanto en los tintos, como en los blancos y rosados.

■ ¡Hay muchas más formas de crianza!

Huevos de hormigón: Este tipo de recipientes permite un control de temperatura natural, ya que el grosor de sus paredes aisla térmicamente al vino, no cede aromas, y mantiene los aromas frutales primarios, ya que no hay micro oxigenación como en las barricas, o es muy pequeña.

Depósitos de acero inoxidable: No hay cesión de taninos al vino obviamente ni de aromas o sabores. También se obtienen vinos de aromas frutales y florales más sutiles.

Tinajas: A la antigüa usanza, ya que era lo común en el pasado. Hay una micro oxigenación, menor que en las barricas, conserva el carácter frutal del vino, y es típico el aroma terroso sútil de estos vinos.

– Y muchos más: Flex tank, damajuanas, etc..

– Otros recipientes de madera como tinas, fudres. Grandes recipientes, en ellos la cesión de taninos y sabores es menor, ya que el volumen de vino en relación con las paredes del recipiente es menor.

Buuff, mucha información, ¿verdad?


Lo mejor es que vayáis probando y así podréis ver las grandes diferencias que hay entre unos vinos criados de una manera y otra.

Os dejo algunos ejemplos que podéis conseguir en nuestra tienda:

Kimera: 12 meses crianza en tinaja.
Piano: 12 meses crianza en roble americano.
Perro Gato Ratón: 14 meses en barricas de roble francés de sexto uso.
Brezo Mencia: 3 meses en fudres de roble francés de 2500 litros.
Bruma Marín: 8 meses en depósitos de hormigón.
Rayos uva: 12 meses entre depósitos de acero inoxidable y fudres.

¡Salud, buen vino, y buen domingo!

Deja una respuesta